lunes, julio 27, 2026 17:36

Nacho Torrejón llega a Madrid con la ilusión por bandera

Ilusión es la palabra más repetida por el joven novillero cuando se le pregunta por el compromiso de esta tarde en Las Ventas, una cita a la que asegura llegar «muy responsabilizado». Para él, debutar en la primera plaza del mundo supone cumplir un sueño que lleva persiguiendo desde que tomó la decisión de intentar ser torero. Sobre la preparación, destaca la intensidad con la que afronta cada entrenamiento: «No solo para la tarde de hoy en Madrid, sino en general. Hay que estar siempre muy preparado porque nunca sabes cuándo te pueden llamar». Tan exigente está siendo su puesta a punto que ayer mismo estuvo tentando en el campo hasta altas horas de la noche. En un ejercicio de sinceridad, el novillero reconoce que su concepto del toreo todavía está por definir. Sin embargo, tiene claro que sus pilares serán la pureza y un concepto clásico. Esta tarde, Torrejón hará el paseíllo en Las Ventas junto a Jorge Hurtado y Marco Polope para lidiar un encierro de Brazuelas. Preguntado por la rivalidad en el escalafón, el madrileño destaca el elevado nivel que están mostrando los novilleros esta temporada: «Ahora mismo hay un altísimo nivel entre los novilleros; muchos compañeros están dando grandes tardes de toros». I

Jairo López; El mexicano que quiere tocar el cielo de Madrid

Jairo López es un joven de 22 años nacido en Jalisco, México. Desde muy temprana edad sintió una profunda devoción por el mundo del toro y, tras pasar un año en la Escuela Taurina de Guadalajara, comenzó a entrenar por su cuenta con la ayuda del matador Arturo de Alba. «Una vez debuté en mi tierra sin caballos, supe que era el momento de venir a España y continuar con mi carrera», afirma Jairo López con contundencia, sin detenerse demasiado en las dificultades que atravesó durante su adaptación a España. «Cuando tienes un sueño tan claro y una meta tan definida, las cosas no se hacen tan pesadas. Y más aún cuando al final del día haces lo que realmente te apasiona». Hoy, Jairo debuta en la Plaza de Toros de Las Ventas y asegura que, aunque siente una gran responsabilidad sobre sus hombros, también se considera un auténtico privilegiado. «Vengo con toda la ilusión. Los mexicanos llevamos más de cuarenta años sin abrir la Puerta Grande de Madrid y, oye, me encantaría ser ese mexicano capaz de tocar el cielo de Madrid». Quienes asistan a la Monumental, asegura Jairo, verán a un torero entregado al máximo. «Tengo muchas ganas y mucha hambre de ser torero», afirma. Esta temporada ya ha actuado en Collado Villalba, en una novillada en la que salió a hombros tras cortar tres orejas a un encierro de Victoriano del Río. Su trayectoria como novillero sin caballos es sólida. En 2024 toreó más de veinticuatro festejos entre España y Francia, todo ello bajo el amparo de la Escuela Taurina CITAR de Anchuelo, institución a la que reconoce estar profundamente agradecido. «La escuela del CITAR me ayudó a crecer a grandes pasos. Creo que, si no hubiera sido por esa escuela y por los valores que me inculcaron allí, no sería quien soy ahora», afirma López. De la escuela destaca especialmente el profesionalismo de su director, Pedro Alonso, y del maestro Luis Miguel Encabo. Entre sus mayores referentes dentro del mundo del toro se encuentra Julián López «El Juli», un matador madrileño que, debido a su temprana edad, se forjó como novillero en México. El joven novillero define su toreo a partir del gusto, la profundidad y la expresión, cualidades que deberá demostrar en las plazas durante una temporada cuyo objetivo final está ligado a doctorarse como matador de toros. «Me encantaría poder tomar la alternativa aquí, en Europa, pero eso ya dependerá de cómo se vayan dando las circunstancias».

La Trilla de Oro: el certamen que da sentido a la tauromaquia en los pueblos

Nueve de los diecinueve municipios que componen la Sierra Oeste de Madrid se han unido en La Trilla de Oro, un certamen de novilladas sin picadores organizado a través de ADI Sierra Oeste, la mancomunidad cultural de la zona. El proyecto, impulsado por el matador de toros retirado Rodolfo Núñez, arrancó el pasado 2 de mayo y se extenderá hasta el 11 de octubre, cuando se celebre la gran final en Quijorna. La próxima cita será este domingo 28 de junio en Aldea del Fresno. El germen del certamen está en Villamanta, localidad ligada históricamente al toreo novilleril, donde en los últimos años se vino celebrando una novillada sin picadores en formato de concurso ante la pérdida de público que atravesaba la fiesta en la zona. El buen resultado de esas ediciones llevó a Núñez a dar el salto y proponer la idea a la mancomunidad: vincular a todos los pueblos interesados de la Sierra Oeste en un único gran certamen. Núñez sitúa además el origen de la idea mucho más atrás en el tiempo, en una corrida de toros que él mismo lidió en 2006 dentro de un concurso de matadores en Castilla-La Mancha. Fue allí, explica, donde descubrió el aliciente añadido que aporta la competición —ganar o perder, pasar de fase o quedarse fuera— frente al festejo convencional, una idea que llevaba años queriendo trasladar a los pueblos de su zona. Adaptado a cada pueblo, no al revés Para Núñez, lo esencial del proyecto es que sea el certamen el que se adapte a las particularidades de cada municipio, y no los pueblos los que tengan que amoldarse a su estructura. Esa misma lógica, sostiene, es la que permite engarzar las fiestas de los nueve pueblos en una dirección y un objetivo comunes, devolviéndoles un sentido que se va perdiendo a medida que cambia la identidad tradicional de las zonas rurales. Cuatro fases y dieciséis novilleros La Trilla de Oro se disputará en diez novilladas repartidas en cuatro fases. En la primera participarán los dieciséis novilleros, distribuidos en tres novilladas; a la segunda fase pasarán doce, anunciados en otras cuatro novilladas; seguirán unas semifinales con dos novilladas más; y la final reunirá al triunfador de cada novillada junto al novillero con mejor puntuación del conjunto del certamen. Entre los nombres convocados destacan Jaime Torija, Rodrigo Cobo y Rubén Vara. El ganado, según ha explicado Núñez, se ha cuidado especialmente: se lidiarán erales cercanos al utrero, con buena hechura y de hierros con garantías. Un jurado elegido por honestidad e independencia El jurado está formado por seis profesionales del mundo del toro: José Luis Seseña, Pedro Calvo, Ángel Luis Prados, Julián Maestro, Miguel Maestro y el propio Rodolfo Núñez. Los criterios de valoración, pensados para garantizar la mayor objetividad posible, se explicaron a todos los toreros participantes por videoconferencia. Núñez ha insistido en que eligió al jurado bajo dos premisas: la honestidad de cada uno de sus miembros, a los que conoce desde hace años, y que ninguno tuviera vínculos de interés dentro del mundo taurino. Miguel Maestro es el único matador en activo del grupo; el resto son toreros retirados. Presentación con respaldo institucional El certamen se presentó el pasado 12 de abril en el Centro Cívico de Villamanta, en un acto conducido por Roberto Gómez. Victorino Martín ejerció como padrino del concurso, y asistió también Miguel Martín, director del Centro de Asuntos Taurinos (CAT) de la Comunidad de Madrid, institución que colabora con el proyecto. En el acto se entregó una placa a la Comunidad de Madrid por su apoyo a la fiesta, de manos del consejero Carlos Novillo, quien anunció que el ganador de La Trilla de Oro actuará en el Kilómetro 0 de 2027. También se reconoció a Sergio Rollón por su capacidad de superación, y a José Escolar por su colaboración con las novilladas sin picadores, ya que este será el tercer año que lidie en Villamanta. Con el certamen ya rodando por los pueblos de la Sierra Oeste, Núñez resume así sus objetivos: mantener viva la fiesta de los toros en la zona, apostar por los jóvenes valores del toreo y recuperar la afición, vinculando a los municipios en una oferta taurina común.

Álvaro de Chinchón: «La tarde del jueves en Madrid es la más importante de mi carrera»

Álvaro de Chinchón lleva por bandera el nombre de su localidad natal. Con una afición cultivada desde pequeño, el novillero cuenta que, desde los 3 años, era junto a su padre un asiduo en los tendidos de Las Ventas. A los 9, gracias a un grupo de aficionados de Chinchón, se puso delante de una becerra y, desde entonces, las ganas y la ambición por querer ser torero no han parado de crecer Al cumplir los 12 años se apuntó a la Escuela Taurina Fundación «El Juli», a la que reconoce sigue asistiendo para entrenar. «El papel de las escuelas es fundamental. Mi evolución gracias a la Fundación «El Juli» ha sido tremenda. Estoy y estaré eternamente agradecido por todo lo que me han ayudado y aportado«. Álvaro de Chinchón destaca la cantidad de niños y jóvenes que día a día entrenan en la escuela persiguiendo el sueño por de torear y vestirse de luces. «Es un chute de ilusión y afición verles entrenar«. Tras una trayectoria sin caballos que se alargó durante cuatro años a causa de la pandemia, el madrileño contempla esta tarde en Las Ventas una nueva oportunidad para cambiar el signo de su temporada y de su trayectoria. «Vengo a Madrid a dar un golpe encima de la mesa. Una buena actuación en las nocturnas puede significar no solo volver a Madrid, sino abrirme hueco en todas las ferias de novilladas más importantes«. Sin la meta de tomar la alternativa a corto plazo, su objetivo no es otro que recorrerse España anunciado en la mayor cantidad de festejos posibles. Álvaro de Chinchón llega a Madrid «responsabilizado y con ganas de poder mostrar el toreo que lleva dentro«. Lo hace en la primera novillada del ciclo «Cénate Las Ventas«, un certamen que conoce muy bien, ya que gracias a él pisó por primera vez el ruedo venteño el 4 de julio de 2024. «Esa noche sentí que la afición de Madrid me arropó«. Reconoce estas novilladas nocturnas como un escaparate para aquellos novilleros alejados de los grandes focos y a la que además cada vez asiste un mayor número de aficionados. Sobre el ambiente señala que, si bien se mantiene la exigencia de la primera plaza del mundo, desde el ruedo se percibe un clima más «familiar y alegre». A pesar de la falta de novilladas lidiadas en las dos últimas temporadas señala que: «La calidad y la cantidad del entrenamiento no cambian según el número de festejos«. A pesar de ello, y con las dificultades actuales de la cabaña brava, el novillero se muestra satisfecho por haber podido torear algunos animales en el campo durante las semanas previas a una fecha tan señalada. El próximo jueves 25 de junio, el novillero compartirá cartel con «El Mene» y Félix San Román, lidiarán un encierro de Los Chospes.

Rafael de la Cueva: “No quiero ser una promesa, quiero ser una realidad”

El nombre de Rafael de la Cueva continúa ganando protagonismo en el escalafón novilleril. Semifinalista del Circuito de Novilladas de Madrid y considerado uno de los jóvenes valores con mayor proyección, el novillero afronta una temporada clave en su carrera, convencido de que ha llegado el momento de convertir años de preparación en resultados Para Rafael de la Cueva, el toreo no es únicamente una profesión, sino una forma de entender la vida. Se define como “un novillero con hambre, con personalidad y con una convicción absoluta de que puede hacerse un sitio en esta profesión”. El madrileño considera que se encuentra en una etapa decisiva de su trayectoria. “Estoy en el momento de demostrar”, afirma con rotundidad. Tras años de aprendizaje y formación, entiende que ahora es el momento de asumir responsabilidades y aprovechar cada oportunidad que se presente. “No quiero ser una promesa, quiero ser una realidad”, subraya. Uno de los retos más importantes de su temporada es el Circuito de Novilladas de Madrid, certamen en el que ha logrado clasificarse para las semifinales. Rafael de la Cueva reconoce la importancia de este tipo de competiciones para el futuro de los jóvenes toreros y afronta la semifinal del próximo 21 de junio con la máxima determinación. “No voy a salir a cumplir ni a participar. Voy a salir a jugarme el puesto y a demostrar que merezco estar en la final”, asegura. Aunque muestra respeto hacia sus compañeros, deja claro que en la plaza cada novillero lucha por su propio sueño y que él está dispuesto a apostar fuerte por el suyo. Precisamente, el novillero destaca el papel fundamental que desempeñan estos certámenes en la tauromaquia actual. A su juicio, “muchas veces se habla del futuro de la tauromaquia, pero el futuro necesita oportunidades donde poder expresarse”. Considera que iniciativas como el Circuito permiten a los aficionados descubrir nuevos nombres y ofrecen a los novilleros la posibilidad de ganarse un sitio en el escalafón delante del toro, “que es donde se ganan de verdad las cosas”. Rafael de la Cueva observa con optimismo el momento que atraviesa la cantera taurina. El creciente número de alumnos en las escuelas taurinas y los recientes triunfos de los novilleros en plazas de máxima exigencia son, para él, una muestra evidente de la buena salud del escalafón menor. “Creo que hay una generación muy fuerte y con mucha ambición”, explica. En su opinión, lo sucedido recientemente en Las Ventas, 3 puertas grandes de tres novilleros, demuestra que existe nivel, competencia y una clara voluntad de protagonizar una nueva etapa dentro de la tauromaquia. Con respecto a sus objetivos para la presente campaña, Rafael de la Cueva no esconde sus aspiraciones. Desea que esta sea la temporada en la que su nombre empiece a sonar con fuerza entre aficionados y profesionales. “Quiero dar pasos importantes, triunfar en plazas de responsabilidad y salir de cada tarde con la sensación de haber dejado huella”, afirma. Su ambición va más allá de sumar actuaciones, pues insiste en que no se conforma con estar presente. “Quiero destacar, quiero competir con los mejores y quiero que cuando termine la temporada mi nombre haya avanzado varios escalones dentro del escalafón”. En cuanto a su concepto del toreo, Rafael de la Cueva concede una enorme importancia a la capacidad de emocionar al público. “Creo que el público puede olvidar una faena, pero nunca olvida lo que le hace sentir”, reflexiona. Por ello, busca expresarse con verdad, personalidad y entrega absoluta en cada actuación. Aunque reconoce la admiración que siente por las grandes figuras que han marcado distintas épocas de la historia del toreo, insiste en que su objetivo no es imitar a nadie. “El toreo necesita personalidades propias y yo trabajo cada día para construir la mía”, sostiene. Para quienes todavía no han tenido la oportunidad de verle actuar, Rafael de la Cueva lanza un mensaje claro. Asegura que encontrarán a “un torero que sale a jugarse el futuro cada tarde y que entiende que la única manera de abrirse camino es entregándose por completo”. No entra en comparaciones con otros compañeros, pero sí tiene claro qué ofrece al aficionado: “No sé si soy mejor o peor que nadie, pero sí sé que nadie me va a ganar en ilusión, en compromiso y en ganas de llegar”. Verdad, ambición y entrega son las señas de identidad que Rafael de la Cueva quiere proyectar en cada paseíllo. Con la semifinal del Circuito de Madrid en el horizonte y una temporada cargada de expectativas, el novillero afronta los próximos meses convencido de que está ante una oportunidad decisiva para seguir escalando posiciones y acercarse a la meta con la que sueña desde niño.

Sergio Rollón: “Quiero quitarme esa espinita y que me conozcan por mi forma de torear”

El nombre de Sergio Rollón vuelve a sonar con fuerza en el Circuito de Novilladas de la Comunidad de Madrid. Apenas un año después de sufrir una gravísima cornada en la final del certamen, el novillero madrileño afronta la nueva temporada con la ilusión renovada y convencido de que el trabajo realizado durante los meses de recuperación le ha permitido crecer tanto personal como profesionalmente El alumno de la Escuela Taurina Fundación El Juli regresa al escenario donde todo cambió, decidido a dejar atrás el recuerdo del percance y a seguir abriéndose camino en el escalafón. Rollón asegura encontrarse en uno de los momentos más importantes de su corta carrera. “Cada día voy progresando y cogiendo más sitio delante de la cara de los animales”, explica, satisfecho con la evolución que viene experimentando desde su reaparición. Una situación que le hace afrontar la temporada con optimismo y muchas expectativas. “Me encuentro muy feliz e ilusionado por volver este año a los ruedos y por ver qué pasa”, añade. El camino hasta este regreso no ha sido sencillo. Más allá de la recuperación física, el novillero reconoce que la batalla más complicada se libró en el terreno psicológico. “Lo más difícil fue tener paciencia. Saber que tenía que estar mucho tiempo alejado de los ruedos y de entrenar duele mucho mentalmente. Ver que no eres capaz de hacer ciertas cosas también duele”, recuerda. Gestionar los tiempos de recuperación y controlar las ganas de volver cuanto antes se convirtió en una prueba tan exigente como cualquier tarde delante de un toro. Precisamente por ello, el Circuito de Madrid tiene para él un significado especial. Fue en este certamen donde sufrió la cornada que estuvo a punto de costarle la vida y donde ahora busca una especie de revancha personal. “Quiero quitarme esa espinita y poder alzarme como triunfador, que es lo que queremos todos los que participamos”, afirma. Además, considera que el campeonato supone una oportunidad ideal para mostrar su concepto del toreo ante los aficionados. “Quiero que me conozcan por mi forma de torear y por mis ganas de querer ser torero”. El joven novillero destaca también la importancia que tienen estos circuitos para quienes están comenzando su carrera profesional. Según explica, el formato de varias rondas permite acumular experiencia y mantenerse en activo. “Si te vas clasificando, te permite seguir toreando y demostrar lo que quieres ser. Eso ayuda a que la gente te vaya conociendo y te abra puertas en otras plazas”, señala. Preguntado por el futuro de la tauromaquia, Rollón defiende la necesidad de que sigan apareciendo jóvenes con ambición para garantizar el relevo generacional. “Como ocurre en cualquier profesión, si no hay gente joven con ganas de ocupar el puesto de los maestros, esa profesión se perdería. Nosotros, los novilleros, tenemos que seguir manteniendo esta tradición tan bonita”, sostiene. En cuanto al nivel actual del escalafón novilleril, el madrileño no duda en destacar la gran preparación de sus compañeros. “Hay gente con muchísimas condiciones para funcionar y mandar en un futuro. Existe mucha competencia y todos tenemos muchas ganas de comernos el mundo”, asegura. Sobre las dificultades para abrirse paso en los carteles, Rollón prefiere no buscar excusas. Entiende que las empresas apuesten por los nombres que más interés despiertan entre los aficionados y considera que la responsabilidad recae principalmente en los propios toreros. “Los empresarios quieren llenar las plazas y eso se hace poniendo a los mejores del momento. Nosotros lo que tenemos que hacer es aprovechar cada oportunidad y no dejarnos nada para llegar a ser esos mejores”. Como no podía ser de otra manera, Las Ventas aparece entre sus grandes metas. Sin embargo, el novillero no quiere precipitarse. “Con Madrid soñamos todos. No sé si el objetivo es para esta temporada o para más adelante, pero sé que llegará si Dios quiere. Lo importante es hacer lo que está en mi mano y tener paciencia, porque a Madrid hay que llegar muy preparado”. De cara al final de la temporada, Rollón se marca objetivos ambiciosos, aunque sin perder de vista la esencia del toreo. “Me gustaría ser uno de los novilleros punteros, haber puntuado mucho y que la gente me tenga muy en cuenta”, reconoce. Pero, por encima de los números y los resultados, pone el foco en las sensaciones. “Lo que más deseo es disfrutar y hacer disfrutar, sentir el toreo, algo que no siempre se consigue”. Cuando piensa en cómo le gustaría ser recordado por los aficionados, la respuesta es clara. “Me encantaría que me recordaran como un novillero con ganas, con buen concepto y por haber brindado muchas faenas muy buenas”. Tras superar uno de los momentos más duros que puede atravesar un torero, Sergio Rollón vuelve a mirar al futuro con la misma ilusión que le llevó a ponerse delante de una becerra por primera vez. Ahora, con más experiencia y la lección aprendida, el novillero madrileño busca que su nombre vuelva a sonar por sus triunfos en la plaza y no por el recuerdo de una cornada que marcó su carrera.

Álvaro Serrano: «Pasé de ser un desconocido a estar en la boca del aficionado»

La trayectoria de Álvaro Serrano ha experimentado una notable transformación en los últimos años. El novillero con picadores madrileño se ha consolidado como uno de los nombres emergentes del escalafón gracias a una evolución constante y a oportunidades que han marcado un antes y un después en su carrera Entre ellas destaca su paso por el Circuito de Novilladas de la Comunidad de Madrid, una experiencia que el propio torero considera fundamental en su crecimiento profesional. «Gracias al Circuito tuve la suerte de darme a conocer y estar en boca del aficionado», asegura Serrano. El certamen le permitió hacer el paseíllo en 25 ocasiones, una cifra que considera decisiva para cualquier novillero. «Torear ese número de novilladas es muy importante para rodarse y prepararse al máximo», explica. Aquella oportunidad supuso un impulso definitivo para su carrera, hasta el punto de que reconoce haber pasado «de ser un desconocido a estar en la boca del aficionado». El progreso vivido desde entonces no se limita únicamente a la repercusión mediática. El novillero destaca una evolución integral en su concepto y en sus capacidades. «Pienso que mi evolución ha sido en todos los aspectos: técnica, capacidad, valor… Ha sido un cambio muy grande desde aquel día hasta hoy», afirma. Detrás de ese crecimiento se encuentra también el papel desempeñado por la Escuela Taurina de Navas del Rey, donde comenzó su formación. Serrano recuerda que llegó «sin saber lo que era un capote» y subraya la importancia de los maestros que contribuyeron a su aprendizaje. Entre todos ellos destaca especialmente la figura de Alberto Aguilar. «Siempre hemos tenido una relación especial y es la persona a la que sigo vinculado y con la que entreno a diario», señala. A la hora de seguir perfeccionando su tauromaquia, Serrano mantiene una actitud abierta al aprendizaje. «Me suelo fijar en todos los toreros e intento analizar las faenas para coger cosas que me puedan valer», comenta. Entre sus referentes menciona a Morante de la Puebla, Antoñete y Roca Rey, aunque insiste en la importancia de aprender de todos aquellos que puedan aportar aspectos beneficiosos a su concepto. En una carrera todavía en construcción, el novillero evita destacar una actuación concreta por encima de las demás. «Todas las tardes han sido importantes para mí», afirma, reflejando la importancia que concede a cada compromiso en su formación como torero. Uno de los momentos más significativos de su trayectoria llegó con su salida a hombros en la Plaza de Las Ventas. Un sueño que logró cumplir, aunque sin perder la perspectiva. «Salir a hombros de Madrid es un sueño hecho realidad, pero con el pasado no se vive», asegura. Para Serrano, aquel éxito debe servir únicamente como estímulo para continuar avanzando. «Solo queda día tras día seguir demostrando lo que quiero llegar a ser». Con esa misma filosofía afronta los retos venideros. El novillero asegura mantener la misma mentalidad con la que compareció en Madrid: «La conciencia tranquila de que el trabajo lo llevo hecho». A partir de ahí, considera fundamental disfrutar de la profesión elegida. «Cuando salga el toro hay que disfrutar y ser feliz de hacer lo que realmente queremos». Si tuviera que definirse en tres palabras, Álvaro Serrano lo tiene claro: «capacidad, pureza y verdad». Tres conceptos que pretende convertir en las señas de identidad de una carrera cuyo objetivo final también tiene perfectamente marcado. «Me gustaría verme de figura del toreo, que es por lo que realmente me preparo y entreno», concluye. Un camino en el que sigue teniendo como espejos a dos de las máximas figuras del panorama actual, pero siempre formando un nuevo torero llamado Álvaro Serrano.

Rubén Vara: «Los novilleros somos el futuro de la fiesta»

El novillero sin picadores Rubén Vara continúa abriéndose paso en el escalafón menor con paso firme y presencia en numerosos certámenes taurinos, donde está dejando una imagen de entrega, ambición y madurez impropia de su edad. Tras su destacado paso por la Trilla de Oro en Villamanta, el joven torero habla de la responsabilidad de las oportunidades, del peso de los momentos difíciles y del apoyo fundamental de su familia en un camino tan exigente como el del toreo “La Trilla de Oro en Villamanta fueron dos días muy intensos y muy importantes para mí. La gente se volcó conmigo desde el primer día, desde que salí y fue muy emocionante”, asegura Rubén Vara al recordar una de las citas más señaladas de su temporada. Un certamen que, además de darle visibilidad, reforzó su confianza y conexión con el público. El novillero atraviesa un momento de gran actividad, anunciado en diferentes certámenes y ciclos para jóvenes promesas. Una situación que afronta con ilusión, pero también con responsabilidad. “Estar en tantos certámenes supone mucha responsabilidad, ya que están contando conmigo. Creo que no hay que bajar la guardia y seguir dando motivos para estar aquí”, afirma. Como cualquier profesional taurino, el camino también está marcado por las dificultades. Rubén reconoce que hay momentos complicados en los que mantener la motivación resulta fundamental. “Siempre que se me viene un momento duro o alguna situación difícil recuerdo por qué elegí este camino, intento buscar la ilusión que me trajo hasta aquí”, explica. En ese proceso, la figura de su padre ocupa un papel esencial. Compartir profesión hace que los consejos tengan un valor especial, especialmente viniendo de alguien que ya conoce las dificultades del oficio. “Me ayuda mucho también mi padre y sus consejos. Él ha tenido momentos muy duros en su carrera profesional y gracias a él todo se me hace menos”, comenta el joven novillero. Aunque admite que no siempre coinciden en todo, Rubén tiene claro cuánto le debe. “Recibo todos los consejos posibles todos los días. Mi padre y yo nos peleamos mucho y no nos entendemos muchas veces, pero estoy donde estoy en parte gracias a él y a la gente que me apoya”. En la plaza, Rubén tiene claro qué quiere transmitir cada tarde. Más allá del triunfo inmediato, busca emocionar desde la verdad de su concepto. “Busco sobre todo el torear, también emocionar a la gente y que vean un chaval con ganas, pero sobre todo el torear y que vean que sé torear. Busco hacer las cosas bien sobre todo”, señala. Antes de cada compromiso, por su cabeza pasan pensamientos de todo tipo. El miedo al fracaso o a una cogida convive con la ilusión de alcanzar el triunfo. “A mí se me pasan muchísimas cosas tanto buenas como malas: fracaso, que te coja un novillo… pero son cosas normales y trato de no pensarlo, aunque al final siempre está ahí ese pensamiento. Y luego se me pasan cosas buenas y bonitas como es el triunfo y creo que hay que intentar pensar siempre en eso y salir con esa mentalidad”. Pese a su juventud, Rubén Vara muestra una visión madura sobre el futuro de la tauromaquia y el papel de quienes empiezan. “Los novilleros somos el futuro de la fiesta y todos estos certámenes y escuelas taurinas son fundamentales para los que empezamos, y que todo es posible con esfuerzo”, reivindica. Con la mirada puesta en el futuro, el novillero no olvida sus orígenes ni al niño que soñó con vestirse de luces. “Me gustaría que recordasen a ese chaval que desde el principio quiso ser torero. Si algún día llego a serlo, al Rubén Vara de niño le diría que no se olvide de dónde viene y solo me quedaría agradecer a toda la gente que ha estado y estará en mi camino”.