viernes, octubre 2, 2026 18:19

Entrevistas

San Agustín de Guadalix se consolida como una de las ferias de novilladas con picadores de referencia en Madrid

San Agustín de Guadalix se ha consolidado como uno de los municipios madrileños que más apuesta por las novilladas con picadores y siendo esta una etapa fundamental en la formación de los futuros matadores. Doce años después de cambiar el modelo de su feria, el municipio mantiene su compromiso con este tipo de festejos, en un momento en el que sus elevados costes dificultan cada vez más su organización. Roberto Carlos Ronda, alcalde de San Agustín de Guadalix, hace balance de una feria que ha dejado una respuesta positiva por parte del público y que, más allá de los trofeos, ha vuelto a reunir a aficionados y profesionales en torno a las novilladas con picadores. Una apuesta que el Ayuntamiento considera parte de la identidad del municipio y que busca seguir ofreciendo oportunidades a los jóvenes que dan sus primeros pasos en el escalafón. «Un balance bastante positivo». Así resume Roberto Carlos Ronda, alcalde de San Agustín de Guadalix, el resultado de una feria en la que, pese a que «no ha habido muchos trofeos», la asistencia de público ha sido buena y se ha podido ver «disposición» por parte de los novilleros. También destaca el juego ofrecido por los novillos, con especial mención a la presencia de los mismos. La respuesta de los aficionados ha sido uno de los aspectos más destacados. «Tanto el día de los recortes como el sábado y el lunes ha habido más de la media habitual».Más allá del público local, San Agustín de Guadalix ha continuado atrayendo a aficionados procedentes de otros puntos de la Comunidad de Madrid. «En los últimos años es una tónica habitual y este año quizá un poquito más», señala. La feria ha contado también con la presencia de profesionales y ganaderos, especialmente durante la jornada final, cuando se pudo disfrutar de «un ambiente bastante bueno, bastante cercano». El compromiso del Ayuntamiento con la organización de festejos taurinos ocupa también un lugar importante en su planteamiento. «A cada administración le toca cumplir su papel», apunta Ronda, defendiendo la necesidad de apoyar la tauromaquia «desde la base» para mantener una tradición y una cultura que considera parte de la identidad del municipio. «Creo que para el pueblo que somos es una feria importante. Apostamos claramente por ello. Queremos que sea parte de nuestra identidad como municipio y seguiremos en ese camino, si Dios quiere». San Agustín de Guadalix ha encontrado en las novilladas con picadores un espacio propio dentro de su feria. Una apuesta que se mantiene desde hace doce años y que cobra especial importancia en un momento en el que este tipo de festejos tienen unos costes elevados y cada vez son menos habituales en algunas ferias. «Las novilladas picadas hoy en día tienen un coste de organización que es muy difícil de asumir», explica. «Primero, que sea un festejo rentable es imposible, y entonces es necesario que las administraciones las apoyemos; si no, prácticamente no existirían». El municipio decidió hace doce años cambiar su modelo de feria y centrarse en las novilladas con picadores. Una apuesta que, según explica, responde también a la necesidad de generar oportunidades para los jóvenes que aspiran a continuar su carrera profesional. «Hace falta que haya municipios que las organicen, porque son caras y las ferias importantes cada vez hacen menos novilladas. Si no fuera por pueblos como San Agustín, ese paso en la formación del torero no existiría y es fundamental». En este sentido, considera que la novillada con picadores constituye una etapa clave en la carrera de los novilleros antes de dar el salto a la alternativa. «Cuando llegan a matadores de toros, si no han conseguido su paso por las novilladas picadas, es muy difícil que luego puedan continuar su carrera», señala. Otro de los aspectos que destaca es la evolución de la afición entre los más jóvenes. Desde el Ayuntamiento perciben un cambio de tendencia y una mayor implicación de las nuevas generaciones en los festejos taurinos. «Claramente se ha invertido esa tendencia y vemos cómo cada año, poco a poco, más gente joven se va metiendo, involucrándose en las plazas». «Se nota que la juventud se está preocupando de conocer y de participar», afirma, con la esperanza de que esta tendencia se mantenga durante los próximos años y contribuya a acercar la afición a la tauromaquia.

Sergio Rollón tras ganar la feria de Moncalvillo: «Esta victoria es una recompensa a todo lo sufrido y todo lo vivido»

El novillero de Madrid Sergio Rollón, se proclamó el lunes el número uno de la Feria de Moncalvillo, celebrada en San Agustín del Guadalix, después de una tarde en la que consiguió cortar una oreja al cuarto novillo y hacerse con el triunfo del certamen. Antes de explicar lo que conlleva el premio de ganar el certamen, explica que se trata de una feria que «poco a poco está teniendo mucho más nombre» y que «va teniendo cada vez mucha más repercusión». Por eso, el simple hecho de estar anunciado ya suponía «un privilegio y una oportunidad nueva para volverse a dar a conocer, para dar lo mejor de uno mismo». La afrontó «con muchísima ilusión» y, además, tuvo la suerte de poder clasificarse para la final junto a Emiliano Osornio, «un compañero que está en lo más alto». Reconoce que competir contra «uno de los novilleros más punteros de la temporada» suponía también una responsabilidad, especialmente al tratarse de la final de un certamen que está cogiendo mucha repercusión. La tarde, explica, «fue una tarde bonita, no del todo redondeada como a mí me gustaría» porque le hubiera encantado matar bien a ese primer novillo «para poder haber abierto la puerta grande». A pesar de ello, se muestra «muy contento y muy agradecido a la Feria de Moncalvillo por haber contado conmigo». Ganar, asegura, «ha supuesto una felicidad muy grande para mí» y es «una recompensa a lo que se está viendo a lo largo de la temporada, de mi proyección, de mis ganas, de mi ilusión de volver a recuperar esa confianza después del año anterior». Por eso, todo lo ocurrido «personalmente significa mucho porque es una recompensa a todo lo sufrido y todo lo vivido». En el momento de terminar la tarde, Sergio no sabía si finalmente era el triunfador. «No sabía absolutamente nada de si era el triunfador o no lo era», explica. Estuvo en el hotel «un poco nervioso, un poco pendiente de las redes sociales para ver si lo podían anunciar lo antes posible». Cuando finalmente se enteró, «la ilusión y la felicidad son enormes», aunque indica que tuvo «sensaciones agridulces por no haber rematado la tarde como me hubiese gustado». Una exigencia que forma parte de su manera de entenderse a sí mismo: «También soy una persona muy autoexigente y quiero siempre buscarme a mí interiormente y dar lo mejor de mí». La espada y el último novillo El primer novillo le dejó sin premio por la espada, mientras que con el cuarto llegó la oreja y el triunfo. Sergio explica que «por culpa de la espada me quedo sin trofeo», un trofeo que «hubiese supuesto la puerta grande». Entre un novillo y otro, sin embargo, asegura que no cambió absolutamente nada en su planteamiento. «La mentalidad era la misma, la mentalidad era de querer triunfar, de querer ser el triunfador de la feria». Ese último novillo de la ganadería de Montealto era «la única bala que quedaba en ese momento para alzarse como triunfador», por lo que quiso apostar en todo momento con él, igual que lo había intentado con el primero. «Nunca hay que dejarse arrebatar las finales ni muchísimo menos», señala. Por eso quiso dar lo mejor de él y, en esta ocasión, sí tuvo la suerte de que si que le pudo cortar una oreja a este segundo novillo. El mano a mano con Emiliano Osornio La final tuvo además como protagonista a Emiliano Osornio, con quien Sergio compartió cartel. Rollón reconoce que le hacía «muchísima ilusión torear con mi compañero Emiliano Osornio», ya que es «uno de los nombres más destacado en estas últimas temporadas como novillero con picadores». Para Sergio, enfrentarse a un compañero de ese nivel es también una motivación, porque «uno siempre quiere torear con los mejores, porque eso hace que uno quiera apretarse un puntito más de lo que siempre suele dar». Su segunda actuación no pudo verla porque tuvo que pasar a la enfermería debido a una lesión que tiene en la mano. Aun así, de lo que pudo ver durante la tarde de su compañero asegura que siente «admiración pura por él, por esa forma de torear, esa composición, esa postura, esa profundidad y esa clase que tiene». Ambos tenían el mismo objetivo y sabían que solo uno podía llevarse el triunfo. Por eso, Sergio intentó poner «todo de mi parte y todo mi repertorio para poder alzarme como triunfador», aunque reconoce que Emiliano «no lo puso nada fácil». Superar lo ocurrido el año pasado Después de todo lo ocurrido la temporada pasada, volver a una final y esta vez ganarla tiene un significado especial para Sergio. Él mismo reconoce que siente «ambas cosas», tanto orgullo personal como la necesidad de entender esta victoria como un paso más en su carrera. Personalmente, explica, le provoca «mucho orgullo a mí mismo por haber superado todo lo que he tenido que vivir, he tenido que sufrir». Verse en una final hace que «la mente crea ciertos recuerdos que hay que intentar dejarlos apartados y sobreponerse a ellos». Por eso, considera que significa mucho «ver que he sido capaz de superar todo esto y volver al nivel que tenía anteriormente y poco a poco cada vez ir superándome y buscar mis objetivos». Al mismo tiempo, entiende que hay que mirar hacia delante: «Obviamente también hay que dejar el pasado atrás y centrarse en el futuro». Por eso, la victoria también hay que afrontarla «como un paso más en mi carrera», porque «el pasado pasado está y hay que centrarse en el presente y seguir buscándote uno mismo para que lleguen las cosas que uno sueña en el futuro». La clave, asegura, está en no vivir «ni con el miedo ni con los fantasmas de lo ocurrido la temporada pasada». La decisión de no torear en Burgohondo El lunes Sergio tenía previsto torear en Burgohondo, pero finalmente tuvo que renunciar para poder estar en la final de Moncalvillo. Una decisión que, según explica, «estaba tomada

Adrián Centenera: «La del domingo es la tarde más importante de mi vida»

El próximo domingo 6 de septiembre llegará, para Adrián Centenera, una de las tardes más importantes de su trayectoria. Madrid espera y él afronta la cita con una ilusión que se refleja en los ojos de quien tiene frente a él, el escenario que en apenas 48 horas le verá cumplir un sueño. Consciente de que se encuentra ante una oportunidad que puede marcar un antes y un después. «Es la tarde más importante de mi vida». La preparación para ese momento comienza mucho antes de pisar el ruedo. Cada vez que acudía a Madrid como aficionado, imaginaba cómo sería estar en ese mismo escenario como torero. «Cada vez que venía aquí a ver toros, me imaginaba en ese patio de cuadrillas, haciendo el paseíllo, parando el primero y obviamente, como todos los toreros, saliendo a hombros». Ahora esa imagen está a punto de convertirse en realidad. Y por eso, cuando se le pregunta cómo afronta la tarde del domingo, la respuesta es clara: «Sobre todo la afronto con una ilusión tremenda». También lo hace con la máxima felicidad posible, porque, como explica, es aquello para lo que se ha estado preparando toda la vida. «Venir a Madrid es muy especial, y más cuando es la primera vez». Su objetivo es que, independientemente del resultado, la gente salga hablando de él. Aún así, espera que la afición venteña «pueda ver a un torero con frescura, que tiene ganas de ser alguien importante en esto, de querer mandar, y sobre todo alguien distinto, con una personalidad distinta que no la tiene nadie». La cita de Madrid llega en una temporada que no ha sido sencilla. De hecho, será su primer festejo del año. «Yo creo que esta situación hace que las expectativas crezcan todavía más, hace que vaya todavía con más ilusión».  Mantener la motivación durante tantos meses sin festejos no ha sido sencillo. La respuesta está en el deseo de llegar a convertirse en matador de toros y en el entorno que le ha acompañado durante todo este tiempo. «Tanto la mente como el cuerpo tienen que estar preparados durante todo el año, porque ese tren llega y uno no quiere que se le pase el tren sin haber subido». A pesar de la ambición y la relatividad con la que Adrián afronta la situación, reconoce que también ha habido momentos de dudas, «de muchísimas dudas». Sin embargo, afirma que esas dudas desaparecen cuando vuelve a ponerse delante de un toro. Cuando las dudas aprietan, son los recuerdos de la infancia, ver toros por la calles de Arganda, la primera vez delante de una becerra, las primeras enseñanzas y alguna que otra bronca en la escuela, las que dan motivos a Centenera para seguir en el camino. Precisamente, la escuela de “El Juli”, ha sido para él, una piedra angular, no solo en su carrera profesional, sino en su vida. «Prácticamente me he criado ahí, es como mi segunda casa. Ellos me han ayudado mucho y me han formado, no sé si decir, me han formado, me han educado o me han criado, tanto como torero como persona». Por último destaca la oportunidad tan especial que le brindaron los circuitos tanto de Madrid como de Castilla y León la temporada en la que debutó con caballos. «La verdad que los circuitos me lo han dado todo y yo creo que es de los méritos más grandes que he hecho y de las apuestas personales más fuertes que he tenido». El novillero era plenamente consciente de que aprovechar esa oportunidad podría suponer la diferencia entre seguir avanzando en su carrera, o en cambio quedarse a 0 tras el debut con picadores. «No tenía absolutamente nada y quise arriesgarlo todo, ese tren pasaba y a mí no se me podía escapar por nada del mundo».

Jaime Peral, alcalde de Navas del Rey: “Queremos que la nueva plaza lleve el nombre de Álvaro Serrano, referente para los jóvenes y fiel representante de los valores del municipio”

Navas del Rey se ha convertido en un referente de la apuesta y el compromiso con la cantera madrileña. Con su feria de novilladas a punto de comenzar, Jaime Peral Pedrero, su alcalde, relata con orgullo la unión entre el municipio y la escuela taurina, seña de identidad del pueblo dentro del panorama taurino de la Comunidad de Madrid. Una escuela a la que pertenece el máximo triunfador de la Feria de San Isidro, el local Álvaro Serrano. Un pueblo que sigue apostando por la tauromaquia y que, dentro de muy poco, dejará atrás su plaza portátil para construir una nueva plaza de obra, un coso que, a partir de ahora, acogerá las ilusiones de los aficionados, pequeños y grandes, en Navas del Rey. Una plaza que llevará por nombre precisamente el de Álvaro Serrano, quien representa, según Jaime Peral, «todos los valores que identifican a la escuela y, sobre todo, al pueblo. Álvaro es nuestra referencia, es la punta de flecha donde los chicos se fijan».  El proyecto todavía requiere distintos trámites e inversiones, pero el Ayuntamiento trabaja con la intención de poder ponerlo en marcha dentro de la actual legislatura. La primera fase contempla la estructura de la plaza y cuenta ya con una inversión prevista. «El Ayuntamiento ya tiene guardado un millón de euros para este proyecto, que viene amparado por la Comunidad de Madrid», explica. En estos momentos, el trabajo se centra en los terrenos y en «los últimos flecos». Y ya existe una fecha en el horizonte para la posible inauguración del coso, el objetivo no es otro que «Tratar de inaugurarlo en San Antonio, el 13 de junio».  Al margen de la construcción de la nueva plaza, el pueblo afronta una nueva Feria Taurina con ilusión y con todo preparado para una cita que vuelve a tener a la cantera como uno de sus principales ejes. «Está todo muy preparado, está todo hecho y creado con mucho cariño, está muy analizado todo y, sobre todo, volcado con la tauromaquia nuestra, con Navas del Rey, con su Escuela Taurina». El objetivo es que los alumnos tengan una exigencia y un trabajo detrás, pero también una recompensa. «Tratar de que ellos tengan una exigencia, una línea, un trabajo importante y luego un reconocimiento, un premio en ese aspecto».  La clave, a su juicio, está en apostar por formatos que permitan generar oportunidades. «Yo animo a los pueblos pequeños a apostar por las novilladas y clases prácticas, somos nosotros quienes debemos crear la base».  La relación entre Navas del Rey y su Escuela Taurina va más allá de la organización de festejos. «La escuela y el pueblo somos uno. El pueblo se vuelca con su escuela y la escuela se vuelca con Navas del Rey». Desde el Ayuntamiento, asegura, intentan facilitarles también cuestiones que van más allá de la formación taurina. «Nosotros desde el Ayuntamiento tratamos de ayudarles en sus trabajos, en su formación, en su documentación», explica. Incluso en cuestiones básicas como la situación administrativa de los alumnos extranjeros. Todo ello forma parte de una misma apuesta en torno a la tauromaquia. «Al final todos estamos en la línea y la tauromaquia nos arropa a todos».

Pedro Gómez: “El gran objetivo de esta temporada era debutar con caballos”

La temporada todavía está dando sus primeros pasos para el novillero, que reconoce haber toreado poco hasta el momento. Son cuatro las novilladas que ha matado este año, en Valdemorillo, Las Matas, Candeleda y Collado Mediano, aunque el balance que hace es positivo. «Exceptuando Valdemorillo, que a lo mejor no tuve tanta suerte, en general lo que yo creo que la gente ve es una evolución», explica. Una progresión que, a su juicio, podría haberle permitido mayores triunfos: «Si no fuera por la espada, podría haber salido a hombros todas las tardes». Los certámenes están teniendo un papel importante en sus primeras temporadas. Para él, suponen antes que nada, una oportunidad para torear, avanzar de fase y sumar festejos. A esa posibilidad se suma la repercusión cuando los certámenes son televisados. Pedro Gómez considera que esa exposición supone un impulso añadido a la carrera de quienes participan, especialmente por el prestigio que determinados ciclos, como el Kilómetro 0, han adquirido. «El prestigio que ha cogido el certamen de cara a tener un currículum y a llamar a otros sitios, que la gente conoce el certamen, que tiene la oportunidad de verlo, pues, hombre, una importancia absoluta», afirma. Entre todos los certámenes en los que ha participado, hay uno que ocupa un lugar especial: el Camino hacia Las Ventas del pasado año. «Al poco tiempo de entrar en la Escuela Taurina de Galapagar,  mi objetivo era ese, que me pusieran en ese certamen». Torear en Madrid era entonces un sueño que llevaba tiempo persiguiendo. Había visto a compañeros de la escuela participar en el certamen y llegar a la final, por lo que cuando llegó su oportunidad tuvo claro que tenía que aprovecharla. «Yo tenía muy claro que fuera como fuera tenía que torear en Madrid, que tenía que conseguirlo», explica. Para lograrlo, afrontó una preparación «muy ilusionante» pero también «muy dura», con un importante sacrificio personal. «Me sacrifiqué mucho para de verdad conseguir el objetivo de torear en Madrid y al final pues dio resultado». Aquella tarde la recuerda como «una de las tardes más bonitas de mi vida», resume sobre una jornada en la que cumplió el sueño de torear en la plaza que había imaginado desde pequeño y en la que, además, habían entrenado.  Y si hay un momento que guarda de aquella tarde por encima de los demás es precisamente uno que, normalmente, reconoce que es de los que peor lleva: el patio de cuadrillas. Allí, entre los mismos ladrillos por los que tantas veces había visto pasar a toreros, sintió que estaba viviendo algo difícil de creer. «Para mí era como estar en una nube», recuerda. La tarde, además, pasó prácticamente volando. «Era como un sueño y cuando me quise dar cuenta estaba en el hotel». Su paso por la Escuela Taurina de Galapagar también ha sido fundamental en ese camino. La define como una escuela «pequeñita, pero en la que todo el mundo rema en la misma dirección». Dentro de ese aprendizaje, tiene un agradecimiento especial para Sebastián Ritter. «Le estoy y le estaré siempre muy agradecido», afirma. «El maestro creyó en mí desde el principio». Su propio paso de una escuela grande, la ETCM “Yiyo”, a otra más pequeña también le ha servido como aprendizaje. Reconoce que en Madrid es donde más se torea y donde existen más oportunidades, pero también entiende que no todos los chavales terminan encontrando su sitio. En su caso, marcharse le permitió empezar prácticamente desde cero y asumir la necesidad de luchar por cada oportunidad. Ahora, el siguiente gran objetivo ya está marcado: el debut con picadores. « Si el año pasado el objetivo era torear en Madrid, pues este año el objetivo era el debut con caballos». Lo afronta, con la misma combinación de sentimientos que ha acompañado sus últimos pasos: «Con responsabilidad, pero con ilusión». La temporada le ha reservado además otra fecha especialmente significativa: su presencia en la feria de su pueblo, Guadarrama. Torear allí delante de su gente es, junto al debut con picadores, una de las citas que más ilusión le generan. «Todos soñamos con algún día torear frente a la gente de nuestro pueblo y tener la oportunidad, pues es muy bonito». En ese contexto, también pone en valor el papel de los municipios de la Comunidad de Madrid en la promoción de las novilladas. Considera que la cantidad de pueblos que siguen apostando por los festejos taurinos permite a los novilleros de la región disponer de oportunidades para rodarse y buscar el salto al escalafón con picadores. Pero esas oportunidades, recuerda, hay que ganárselas. «Tengo las otras dos novilladas para dar argumentos y que me tengan que poner casi por obligación». En cuanto a su concepto, apuesta por un toreo poderoso. «A mí me gusta un toreo poderoso, por abajo, que someta a los animales», explica. Entre sus referentes sitúa a El Juli, precisamente por ese concepto de toreo más poderoso.

Alberto escribano: «Para que haya toreros buenos tiene que haber ferias de novilladas donde puedan hacerse»

Preparar una feria como la de Arganda del Rey es un trabajo que comienza prácticamente cuando termina la edición anterior. De ello se encarga una comisión taurina que, según explica Alberto Escribano alcalde de la localidad, mantiene su funcionamiento al margen de los partidos políticos. Si hay algo que destacar durante los días previos a la feria de este año, es el récord de abonados. La feria «no para de crecer» y este año ha alcanzado los 1.500 abonados, una cifra que contrasta con los alrededor de 500 que tenía hace seis o siete años. «Prácticamente la plaza está al completo abonada». El crecimiento, considera, resulta especialmente significativo por tratarse de una feria de novilladas. « Es verdad que la corriente a favor de la tauromaquia, que está en toda España, ayuda. Eso es innegable, pero también es verdad que no es fácil que una feria compuesta íntegramente por novilladas cree la expectación que crea la de Arganda». La intención es continuar en esa línea. Alberto espera que la feria vuelva a registrar los llenos de la pasada edición, cuando no quedaron entradas disponibles y se vendieron 1800 boletos cada día. «Eso era directamente inimaginable hace unos años». El crecimiento de la afición plantea, sin embargo, una cuestión: la capacidad de la plaza. El recinto se está quedando pequeño, pero trasladarlo no entra en los planes. «La plaza ahora se está quedando pequeña pero la plaza va a seguir donde está, moverla no entra en los planes». Su ubicación, en plena Plaza de la Constitución, forma parte de la propia identidad de las fiestas y de la feria. Por eso considera que cambiarla supondría perder una parte esencial de la personalidad de Arganda. «Si se eliminara dejaríamos de ser Arganda y dejarían de ser las fiestas como son hoy». Arganda se ha convertido también en una plaza de referencia para los novilleros. «Por suerte lo que se hace en Arganda tiene rédito y eso hace que quieran venir y que sea incluso complicado hacer una feria con 18 nombres porque evidentemente hay muchos más». En ese sentido, cree que uno de los grandes triunfos de los últimos años ha sido cambiar la percepción que existía sobre la feria. «Antes plazas como Villaseca o Arganda quedaban relegadas un poco a la segunda fila de los novilleros y ahora, en cambio, se pelean por entrar en Arganda». Otra de las novedades incorporadas a la feria en los últimos años ha sido la instauración de la «Vid de Plata», concebida como una vía para impulsar a los novilleros sin caballos. «Todos los certámenes importantes tenían su parte sin caballos y Arganda tampoco la tenía». Tras tres años, el certamen cuenta ya con un número importante de clasificatorias y clases prácticas. La función de estos certámenes también tiene una dimensión formativa. Las oportunidades para los novilleros son actualmente limitadas y las ferias como Arganda permiten que puedan acumular festejos y experiencia. «Para que haya toreros buenos tiene que haber ferias de novilladas donde puedan hacerse esos novilleros». Alberto defiende así la importancia de mantener este tipo de ciclos y recuerda que las principales figuras de las últimas décadas pasaron por Arganda y por otras ferias de novilladas. La filosofía de la feria no se limita a ofrecer oportunidades a los novilleros. El toro ocupa también un lugar central en la planificación y en la promoción.«Otra de las características consiste en darle el lugar que merece al toro y no ponerlo por debajo del novillero, sino darle el respeto y al final crear la feria en torno al toro».

Rubén Vara; una carrera meteórica marcada por la exigencia

Después de participar en numerosos certámenes y pisar plazas importantes, Rubén Vara reconoce que ha llegado el momento de dar un paso adelante. «Creo que esta temporada es en la que de verdad he dado el pelotazo». Los resultados acompañan esa sensación. Ha estado presente en distintos certámenes y, aunque en muchos se ha quedado a las puertas de la victoria, la valoración no puede ser más positiva. «Me está yendo bastante bien. Estoy contento. Me he quedado al borde de ganar en muchos, pero sigo muy contento por la temporada y por lo que queda». Entre las citas que guarda con especial cariño aparecen algunas plazas y certámenes que han supuesto un impulso importante en su carrera. Villaseca, con el Certamen del Alfarero de Plata; Valdemorillo, además con repercusión televisiva dentro del Kilómetro Cero son algunos de los escenarios en los que ha dejado un buen sabor de boca, pero hace especial hincapié en Dax. «Es plaza de primera en Francia y eso también ayuda mucho. Hay mucha ilusión por pisar plazas importantes», explica. En estos certámenes y otras actuaciones importantes, la espada ha privado al joven novillero de alcanzar triunfos mayores.. «Siempre me he quedado ahí al borde, por la espada o por cualquier otra cosa, pero seguro que llega el momento. La muleta y el capote se pueden manejar mejor, pero la espada es algo mucho más complicado. No diría que es mi punto débil, pero sí uno de ellos». Basa su concepto en la ambición y  el poder «Para mí es un toreo profundo y, sobre todo, el poder tanto con el bueno como con el malo. Es lo que intento siempre «. Vara apoya la temporada en una importante preparación física y mental. «El entrenamiento siempre ha sido y creo que debe ser así para estar donde estoy. Ha sido gracias al entrenamiento, a la intensidad y a sacrificar muchas cosas por entrenar y por los toros», cuenta. De cara al año que viene, el novillero barrunta un posible debut con picadores, aunque insiste en que su prioridad actual es ir tarde a tarde. De momento, este fin de semana afronta la final del certamen Promesas de nuestra Tierra. Aunque su gran objetivo de este final de temporada, es «dejar buenas sensaciones en el certamen Camino hacia Las Ventas, llegar a la final en la primera plaza del mundo y además, ganarla». Para Rubén, el apellido Vara representa una gran responsabilidad, «Para mí es una ventaja. Siempre tienes la responsabilidad de dejar ese nombre y ese apellido alto por todo lo que ha conseguido mi padre, pero estoy muy orgulloso de llevar su apellido». Con él mantiene una relación que define entre la exigencia y el cariño. «Tenemos una relación de amor-odio». Su llegada al mundo del toro, fue más bien tardía. Aunque siempre había estado cerca del mundo del toro, antes probó otros caminos como el fútbol o el boxeo. El cambio llegó hace aproximadamente dos años, cuando acompañó a su padre a la Escuela. El ambiente terminó por convencerle, y entender que ese era su lugar. «Me gustó y vi el ambiente y dije: “pues me voy a apuntar’”. Al principio era como un juego, pero luego me lo fui tomando más en serio y eso es lo que quiero». De la ETCM “Yiyo” señala que es como una familia, destaca la figura de Fernando Robleño, y la importancia de sus consejos.  Por último el novillero celebra el aumento de gente joven en los tendidos de las plazas. «Creo que ha habido un boom. Hoy en día es cuando más gente joven va a los toros. Creo que algo se está haciendo bien».

Samuel Montero: «Me quiero tomar cada tarde una a una y exprimir al máximo cada embestida»

El novillero sin picadores afronta tres compromisos seguidos en Villarcayo, Perales de Tajuña y Roa de Duero Samuel Montero afronta un intenso fin de semana y lunes con tres compromisos consecutivos. El novillero sin picadores toreará este sábado en Villarcayo, el domingo en Perales de Tajuña, dentro del V Certamen de Novilladas sin Picadores del Sureste, y el lunes en Roa de Duero, donde ha entrado en el cartel por la vía de la sustitución. Tres tardes seguidas que suponen una oportunidad importante para un novillero en plena formación y que encajan con una de sus principales convicciones: la necesidad de torear para evolucionar. «La preparación debe ser la misma cuando se torea que cuando no. Lo afronto día a día, tarde a tarde con muchas ganas e ilusión», explica. Montero valora especialmente la continuidad. «Es muy importante torear, tener compromisos por delante siempre es una motivación para afrontar los entrenamientos», señala. Además, considera que «el torear de seguido te ayuda a coger experiencia y poder evolucionar dentro de tu toreo», al tiempo que permite «conseguir más crédito tanto para los aficionados como para los profesionales». El objetivo en estas tres tardes será claro: entregarse al máximo. «Yo creo que la entrega debe ser máxima desde el primer día», afirma el joven torero, que quiere afrontar cada compromiso sin pensar más allá de la tarde que tiene delante: «Me quiero tomar cada tarde una a una y exprimir al máximo cada embestida, buscando siempre el triunfo y hacer el toreo como lo siento». Entre las tres citas destaca la de Perales de Tajuña, correspondiente al Certamen del Sureste 2026. Montero sabe lo que puede estar en juego: «Es una tarde que me puede dar mucho, es un certamen de gran importancia, y clasificarme para la final sería un escaparate muy importante». Sin embargo, el triunfo no es lo único que busca. «Más allá del triunfo, creo que lo más importante que me puedo llevar son las enseñanzas que me dé cada novillo», asegura. Su meta es seguir creciendo en un camino que sabe largo: «Quiero dar el 100% para seguir evolucionando hacia un torero importante de futuro». Ese futuro es el que sueña desde niño. «Desde pequeño sueño con llevar la vida que llevan los toreros, torear en muchas plazas y hacer temporadas como las de las figuras del toreo», reconoce Montero. Ahora, tres tardes consecutivas le ofrecen una nueva oportunidad para seguir avanzando hacia ese objetivo.

Alejandro Rubio afronta su debut con picadores el 15 de agosto en Chinchón

El novillero madrileño, formado en la Escuela Taurina José Cubero «Yiyo», se presenta en una plaza que conoce desde niño y en la que ya triunfó el año pasado «Mucha ilusión sobretodo», así resume Alejandro Rubio lo que sintió al conocer la fecha de su debut con picadores. El novillero madrileño reconoce que 2026 «no ha sido fácil» para él, pero con «fe, paciencia y constancia» ha llegado el momento que esperaba. Chinchón no es una plaza cualquiera para él: «Es una plaza con encanto en la que he ido desde que era niño y ya el año pasado tuve la oportunidad de poder torear y triunfar allí, y espero que el 15 pueda terminar de la misma manera». Formado durante ocho años en la Escuela Taurina José Cubero «Yiyo», Rubio asegura haber aprendido «mucho, tanto técnicamente en el toreo de salón y en los tentaderos, como de la historia del toreo en las teóricas» y, sobre todo, a «superarme día a día» en valores como el respeto, la constancia y el sacrificio. Sus triunfos recientes en certámenes como el Bolsín Sierra Oeste o el Certamen del Sureste no son, para él, lo único que le ha traído hasta aquí: «No solo esos certámenes, sino todo lo vivido, cada tentadero, cada novillada o cada entrenamiento es lo que me ha traído hasta aquí, cada pasito diario suma». De su nueva etapa espera que la afición vea «un novillero con ganas», que trate de «torear lo más reunido, largo y profundo posible» y que muestre «una evolución novillada a novillada». Sobre cómo ha cambiado su toreo en esta última etapa sin picadores, destaca que ha ido «consolidando mi manera de sentir el toreo» y acercándose en algunos momentos «al toreo que tengo en mente». El ritmo de entrenamiento no ha variado, aunque sí la motivación: «Como todo el año, he seguido mis entrenamientos con el mismo ritmo, pero sí es verdad que con más ganas o motivación por lo especial de esta cita para mí». Sobre a quién dedicará la tarde, prefiere no señalar a nadie en concreto: «Son muchas las personas que confían en mí y me lo demuestran diariamente». Si tuviera que definir el día con una sola frase, lo tiene claro: «Como una tarde de impacto». Y el objetivo para esta nueva etapa como novillero con picadores va más allá del 15 de agosto: «Poder crecer dentro de la profesión y llegar a pisar plazas importantes y poder triunfar en ellas para llegar a la alternativa con el ambiente suficiente».

Sergio Rollón: «He venido a la vida para dejar huella; no se puede pasar de cuclillas»

Apenas un año después de la gravísima cornada en Valdetorres del Jarama que casi le cuesta la carrera, el novillero de 19 años se alza como el triunfador absoluto del Circuito de Madrid 2026. En esta íntima charla, Sergio Rollón analiza su milagrosa evolución, el valor de la familia frente a la tragedia y la madurez de un torero que no quiere ser uno más en la historia del toreo Una semana después de tocar la gloria en San Martín de Valdeiglesias, Sergio Rollón (19 años) nos recibe con la tranquilidad de quien ha cerrado, por fin, el capítulo más oscuro de su vida. Hace exactamente un año, una espeluznante cornada en Valdetorres del Jarama hizo dudar de si alguna vez volvería a vestirse de luces. Hoy, con el trofeo de triunfador del Circuito de Madrid 2026, su mirada refleja una madurez que trasciende su juventud. Sergio, enhorabuena. Ha pasado una semana desde la final. ¿Ha asimilado ya lo que significa este triunfo tras el calvario del último año? Muchas gracias. La verdad es que, a pesar de haber sido un año muy complicado —justo hace un año de la cornada de Valdetorres—, estoy muy contento. Ha habido momentos de todo, de pasarlo muy mal, de mucha incertidumbre y de no saber si verdaderamente iba a volver a ponerme un traje de luces. Pero el fin de semana de la final sentí que me quité una espinita muy grande de encima. He cerrado el peor capítulo de mi vida y espero que no haya otro similar. Además, a nivel mental, el circuito me ha servido muchísimo para ganar confianza en mí mismo. La fase final fue de una intensidad tremenda, toreando en Chinchón y San Martín de Valdeiglesias de forma consecutiva. ¿Cómo manejó la presión de esos días? Es verdad que en Chinchón sentía un poco más de nervios porque era la final a tres y fue el escenario donde me ocurrió todo el año anterior. Me acuerdo de matar al primer novillo y decirme: «Bueno, la historia ya ha sido diferente a la del año pasado; al primero ya lo he matado, ahora a ver qué pasa en el segundo». En San Martín pensé que estaría tranquilo, pero al llegar al patio de cuadrillas me dolía hasta la tripa por los nervios de querer llevarme el triunfo a casa. En esos momentos solo toca tener la cabeza fría, entregarse al máximo y saber que, si no ganas, al menos no te has dejado nada dentro. Yo siempre digo que no competía contra mi compañero Santiago López Ortega, sino contra mí mismo y contra todo lo vivido anteriormente. Ese mano a mano con el mexicano Santiago López Ortega en San Martín fue espectacular. ¿Cómo se vive esa rivalidad en el ruedo? Fácil no fue. Los mexicanos destacan mucho por su actitud y entrega, y Santi no se dejó absolutamente nada dentro. En el callejón había mucha presión porque veías que el compañero no paraba de apretar, lo que te obligaba a salir al ruedo a apretar todavía más. Al final fue una tarde preciosa para los aficionados. De los novillos que lidiamos, me quedo especialmente con el de Zacarías Moreno, que fue el que más sentí y el que más disfruté. Para esta cita tan crucial vistió un traje Azul Rey muy especial. ¿Qué historia hay detrás de ese vestido de luces? Significa muchísimo para mí. Me lo hice especialmente para mi reaparición. Siempre me había gustado el Azul Rey, y me había prometido que no me lo haría hasta que fuera a matar una corrida de toros. Sin embargo, por las circunstancias de la reaparición, sentí que la ocasión merecía la pena. No había un lugar mejor para ponérselo que la final del circuito donde me pasó todo el año anterior. Habla de una evolución constante desde su debut en Extremera hasta la final. Pero más allá de lo técnico, se le ve un Sergio muy cambiado en lo personal. ¿En qué ha cambiado la cornada su forma de ver la vida? Mentalmente he cambiado mucho y ha variado mi forma de pensar. Este último año han sucedido muchas cosas a nivel personal. Por desgracia, perdí a un amigo y compañero de profesión este año, justo el día que yo volvía a torear a puerta cerrada. Te das cuenta de que la vida son dos ratos, que estás toreando y en cualquier momento te puedes meter en la enfermería y no contarlo. Por eso, el hecho de poder hacer hoy esta entrevista es un auténtico privilegio. Te das cuenta de que la vida hay que aprovecharla en todo momento y no dejar nada para mañana. En las fotos de la final lo vimos celebrando junto a sus padres, a su apoderado Luis González y a Daniel. ¿Qué papel han jugado en su recuperación? Mis padres me han apoyado en todo momento y no me dejaron solo ni un minuto en la habitación del hospital. Si hubiese decidido quitarme del toro, me habrían apoyado igual porque solo quieren que sus hijos sean felices. Luis González es quien me está consiguiendo prácticamente todas las novilladas fuera del circuito y me da consejos para estar tranquilo; lo que él dice va a misa para mí. Y Daniel, su hermano, me sacó a hombros en San Martín. Fue una forma muy bonita de agradecerle, porque él también me tuvo que coger en Valdetorres para llevarme a la enfermería cuando sufrí el percance. Me han acogido en su casa todo el invierno para entrenar y me han hecho sentir como en casa. Su andadura comenzó en la Escuela del Juli en 2015, cuando entró con apenas 7 años. ¿Qué mensaje le mandaría hoy, como triunfador de Madrid, a ese niño que empezaba? Le diría sobre todo que disfrute de cada etapa. En el toro no hay una meta fija. Todos soñamos con ser figuras del toreo, pero esta es una carrera de fondo, de muchos kilómetros, en la que nunca se puede aflojar