viernes, octubre 2, 2026 18:18

Rodrigo Cobo: “Expresar tu toreo es más importante que llevarte un premio”

La ilusión por abrirse camino ha sido la brújula que ha guiado durante toda la temporada a Rodrigo Cobo. Una temporada que empezó para el alumno de la escuela taurina de Colmenar Viejo “cumpliendo un sueño”.  Y es que en el mes de febrero, se proclamó triunfador del certamen “Kilómetro 0”. Celebrado en Valdemorillo, y televisado a nivel nacional reunió a los novilleros sin caballos más destacados de todo el país. Reconoce que entrenó con la intención de ganar: «Yo te mentiría si te digo que no entrenaba para ganarlo», aunque también era consciente de que el resultado dependía de muchos factores. «Me hizo mucha ilusión ganarlo, me hizo mucha ilusión ver las críticas, ver los comentarios de los comentaristas», explica. Ahora espera poder repetir ese resultado en alguno de los certámenes que todavía tiene por delante.

Tras Valdemorillo, pasó por otras plazas de gran importancia en el circuito como Villaseca de la Sagra, fechas que fue completando gracias a más certámenes como la Trilla de Oro, en el que vuelve a actuar el próximo 30 de septiembre.

En cambio, no toda la temporada ha sido de color de rosas. Entre mayo y agosto tuvo un parón en el que sin festejos en la agenda tuvo que centrarse en el entrenamiento y la preparación. «Me lo he tomado como un tiempo de entrenamiento y de mentalización para los compromisos». 

En esa preparación ocupa un lugar distinguido la Escuela Taurina de Colmenar Viejo. Rodrigo afirma que todo lo que ha conseguido hasta ahora se lo ha dado la escuela. «Yo soy una persona que no tengo antecedentes taurinos, que no tengo profesionales al lado mío que me ayudan fuera de la escuela. Es decir, que al final yo parto de cero totalmente», explica. A la hora de definir la escuela, habla de una institución «humilde», pero también «seria» y con «valores». Para él, la formación debe ir acompañada desde el principio de la seriedad necesaria dentro del mundo del toro. «Todos somos una gran familia», añade.

El calendario que tiene por delante comienza mañana 23 de agosto en Alalpardo. Después llegará el 30 de agosto en Robledo de Chavela, con la clasificatoria de la Trilla de Oro, y en septiembre el turno de Colmenar Viejo, plaza en la que entrena diariamente y donde reconoce que tiene «mucha responsabilidad». A ello se suma su doblete en la Feria de Torrelaguna, su pueblo, además de otros compromisos de máximo nivel como el “Camino hacia Las Ventas”.

Precisamente, el “Camino hacia Las Ventas” es el gran puerto de montaña de este final de temporada para el novillero, «esa final es en la primera plaza del mundo, que es la plaza de mis sueños, ya que soy de Madrid y siempre ha ocupado un lugar  muy especial en mí»

Rodrigo Cobo es consciente de la importancia de los certámenes en esta etapa de su carrera taurina. Estos ciclos, permiten acumular festejos a medida que se superan las distintas rondas. En la Trilla de Oro, explica, comenzó con una novillada y, si consigue avanzar, podría llegar a disputar cuatro. «Hoy en día cuatro novilladas con la cantidad de novilleros que hay es muy complicado», afirma, por lo que considera que estas oportunidades «hay que aprovecharlas mucho». Además, resalta la importancia de los pueblos y sus fiestas para los jóvenes que empiezan, «los pueblos son los laboratorios de los novilleros»

A la hora de valorar la importancia de ganar estos certámenes, no sitúa el triunfo como el único objetivo. «Si tú has conseguido expresar tu toreo, dejar tu huella y hacer que la gente vea cómo quieres torear, muchas veces eso, es mucho más importante que llevarte tan solo un premio»

A corto plazo, su objetivo pasa por  intentar triunfar en cada plaza que pise, con la mirada en el horizonte, reconoce que si todo marcha según lo previsto, la temporada que viene será el momento de debutar con caballos, y «luchar por hacerse un hueco en el escalafón mayor de novilleros, si he entrenado y me lo merezco, pues lo tendré».

A la hora de definir su concepto del toreo, habla de una evolución marcada por los años y por todo aquello que ha ido viendo. Lo resume como un concepto vertical y clásico. «El toreo se debe hacer con el pecho siempre, buscando la pureza en todos los naturales, derechazos, en todos los pases, en resumen».

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