domingo, octubre 25, 2026 17:59

Entrada: José Huelves, ambición y confianza como principales argumentos

El novillero de la Escuela Taurina Fundación El Juli se ha proclamado vencedor del Certamen del Sureste, un triunfo que refuerza su confianza y le abre las puertas del Kilómetro Cero de la próxima temporada. Tras un año de aprendizaje, cambios y crecimiento personal, afronta el invierno con un objetivo claro: llegar preparado a una cita que ya tiene marcada en el calendario.

«El Certamen del Sureste ha supuesto ganar mucha confianza en mí mismo, sentir una gran ilusión y poder cumplir un sueño». Una satisfacción que adquiere mayor valor si se tiene en cuenta la dificultad de un certamen en el que son muchos los aspirantes y cada participante dispone de una única oportunidad para demostrar sus condiciones. «No me gustaba torear entre medias del certamen, porque ya estaba con la incertidumbre de lo que iban a hacer los compañeros. Seguía cada tarde con muchos nervios». 

La clasificatoria de Huelves se celebró el 23 de agosto en Perales de Tajuña, ante novillos de José Escolar. Una cita que suponía un reto por las características de la ganadería, pero que terminó convirtiéndose en una experiencia especialmente positiva para el joven novillero. «Tuve la suerte de que me tocara un gran novillo, con el que pude disfrutar mucho y expresar lo que llevaba dentro. José Escolar es una ganadería exigente y tenía muchas ganas de ponerme a prueba». 

La final le permitió compartir cartel con Israel Guirado y Rubén Vara, dos novilleros con mayor rodaje y experiencia en el escalafón. Lejos de interpretar esa diferencia como una desventaja insalvable, Huelves encontró en ella un motivo más para exigirse. «Sentía mucha motivación por torear con ellos, sabiendo que estaban más rodados y que venían de estar muy bien».

«Era consciente de que mis compañeros tenían más rodaje, pero eso no me quitaba ilusión ni confianza. Tenía muy claro que mis armas eran la ambición, las ganas y salir a por todas». Una declaración que resume la actitud con la que afrontó el certamen y que también define la manera en que entiende su evolución como novillero.

La victoria del Sureste ha sido el punto culminante de una temporada que el novillero valora especialmente por todo lo que le ha aportado dentro y fuera de la plaza. «Mi temporada ha sido muy bonita porque ha sido un aprendizaje continuo. Empecé en mi pueblo con una novillada exigente que me sirvió para ponerme a prueba. Aunque las cosas no salieron como esperaba, aquella tarde supuso un punto de inflexión que me ayudó a crecer como torero». 

En ese proceso también ha tenido importancia su incorporación a la Escuela Taurina Fundación El Juli. La adaptación a un nuevo entorno podía generar ciertas dudas, pero el recibimiento de sus compañeros facilitó el camino. «Al principio llegaba con cierta incertidumbre porque era una etapa nueva para mí, pero gracias a mis amigos y compañeros me sentí muy acogido desde el primer momento». 

También valora el papel de Ignacio, director de la escuela y hermano de El Juli, por su presencia constante y sus consejos. «Siempre está ahí aconsejándonos»

El premio principal del Certamen del Sureste, además del capote de paseo, es un puesto en el Kilómetro Cero de la próxima temporada. Para Huelves, este compromiso supone mucho más que la recompensa a una buena actuación: representa la posibilidad de preparar el invierno con una meta concreta.«Quería ganar el Sureste por el gran premio que para mí es torear el Kilómetro Cero», confiesa. La ilusión viene acompañada de responsabilidad, pero el novillero prefiere interpretar esa exigencia como un estímulo para trabajar más y mejor.

«Es una gran responsabilidad, pero a la vez una motivación. Estar entrenando el invierno pensando en que ya hay una fecha hace que vayas con una mentalidad diferente a entrenar». 

El camino hasta el Kilómetro Cero no se construirá únicamente a partir de la ilusión. Huelves tiene claro que la preparación requiere constancia y un trabajo que abarque tanto el aspecto físico como el técnico y el mental. Los entrenamientos incluyen deporte, frontón y toreo de salón, una herramienta fundamental para corregir errores y asimilar conceptos.

Su planteamiento pasa por conocer las dificultades que pueden aparecer y aprender a convivir con ellas sin caer en el pesimismo ni confiarse en exceso. «Creo que hay que estar preparado para cualquier situación, sabiendo que en esto no siempre salen las cosas como uno quiere. Hay que tener los pies en el suelo, pero sin perder nunca la ilusión ni la confianza en uno mismo». 

La historia de José Huelves está ligada a Valdaracete, un municipio madrileño con una arraigada tradición taurina. Allí creció rodeado del ambiente de los festejos populares y encontró desde muy pronto personas que confiaron en él. Aun así, convertir aquella afición infantil en un objetivo profesional no fue una decisión inmediata.

Durante sus primeros años también imaginaba otros futuros, como el de militar o bombero. El cambio llegó después de acudir a Las Ventas acompañado por un amigo. Aquella visita le permitió descubrir una vocación que hasta entonces no había terminado de identificar. «Cuando vi la novillada dije: “Esto es lo mío”». A partir de ahí comenzó a acudir a El Batán, se acercó cada vez más al mundo del toro y empezó a entrenar con la intención de convertirse en torero.

Hoy, después de cinco novilladas en una temporada que le ha permitido crecer y de una victoria que le abre una nueva puerta, su objetivo está definido. El invierno será tiempo de preparación, corrección y esfuerzo compartido con sus compañeros. El Kilómetro Cero aparece ya en el horizonte como la primera gran oportunidad para demostrar cuánto ha avanzado. Porque, como él mismo resume, sus mejores argumentos siguen siendo los mismos que le llevaron a la final: «Ambición, ganas e ir a por todas».

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