lunes, julio 27, 2026 17:38

Álvaro de Chinchón lleva por bandera el nombre de su localidad natal. Con una afición cultivada desde pequeño, el novillero cuenta que, desde los 3 años, era junto a su padre un asiduo en los tendidos de Las Ventas. A los 9, gracias a un grupo de aficionados de Chinchón, se puso delante de una becerra y, desde entonces, las ganas y la ambición por querer ser torero no han parado de crecer

Al cumplir los 12 años se apuntó a la Escuela Taurina Fundación «El Juli», a la que reconoce sigue asistiendo para entrenar. «El papel de las escuelas es fundamental. Mi evolución gracias a la Fundación «El Juli» ha sido tremenda. Estoy y estaré eternamente agradecido por todo lo que me han ayudado y aportado«. Álvaro de Chinchón destaca la cantidad de niños y jóvenes que día a día entrenan en la escuela persiguiendo el sueño por de torear y vestirse de luces. «Es un chute de ilusión y afición verles entrenar«.

Tras una trayectoria sin caballos que se alargó durante cuatro años a causa de la pandemia, el madrileño contempla esta tarde en Las Ventas una nueva oportunidad para cambiar el signo de su temporada y de su trayectoria. «Vengo a Madrid a dar un golpe encima de la mesa. Una buena actuación en las nocturnas puede significar no solo volver a Madrid, sino abrirme hueco en todas las ferias de novilladas más importantes«. Sin la meta de tomar la alternativa a corto plazo, su objetivo no es otro que recorrerse España anunciado en la mayor cantidad de festejos posibles.

Álvaro de Chinchón llega a Madrid «responsabilizado y con ganas de poder mostrar el toreo que lleva dentro«. Lo hace en la primera novillada del ciclo «Cénate Las Ventas«, un certamen que conoce muy bien, ya que gracias a él pisó por primera vez el ruedo venteño el 4 de julio de 2024. «Esa noche sentí que la afición de Madrid me arropó«. Reconoce estas novilladas nocturnas como un escaparate para aquellos novilleros alejados de los grandes focos y a la que además cada vez asiste un mayor número de aficionados. Sobre el ambiente señala que, si bien se mantiene la exigencia de la primera plaza del mundo, desde el ruedo se percibe un clima más «familiar y alegre».

A pesar de la falta de novilladas lidiadas en las dos últimas temporadas señala que: «La calidad y la cantidad del entrenamiento no cambian según el número de festejos«. A pesar de ello, y con las dificultades actuales de la cabaña brava, el novillero se muestra satisfecho por haber podido torear algunos animales en el campo durante las semanas previas a una fecha tan señalada.

El próximo jueves 25 de junio, el novillero compartirá cartel con «El Mene» y Félix San Román, lidiarán un encierro de Los Chospes.

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