
El nombre de Sergio Rollón vuelve a sonar con fuerza en el Circuito de Novilladas de la Comunidad de Madrid. Apenas un año después de sufrir una gravísima cornada en la final del certamen, el novillero madrileño afronta la nueva temporada con la ilusión renovada y convencido de que el trabajo realizado durante los meses de recuperación le ha permitido crecer tanto personal como profesionalmente
El alumno de la Escuela Taurina Fundación El Juli regresa al escenario donde todo cambió, decidido a dejar atrás el recuerdo del percance y a seguir abriéndose camino en el escalafón.
Rollón asegura encontrarse en uno de los momentos más importantes de su corta carrera. “Cada día voy progresando y cogiendo más sitio delante de la cara de los animales”, explica, satisfecho con la evolución que viene experimentando desde su reaparición. Una situación que le hace afrontar la temporada con optimismo y muchas expectativas. “Me encuentro muy feliz e ilusionado por volver este año a los ruedos y por ver qué pasa”, añade.
El camino hasta este regreso no ha sido sencillo. Más allá de la recuperación física, el novillero reconoce que la batalla más complicada se libró en el terreno psicológico. “Lo más difícil fue tener paciencia. Saber que tenía que estar mucho tiempo alejado de los ruedos y de entrenar duele mucho mentalmente. Ver que no eres capaz de hacer ciertas cosas también duele”, recuerda. Gestionar los tiempos de recuperación y controlar las ganas de volver cuanto antes se convirtió en una prueba tan exigente como cualquier tarde delante de un toro.
Precisamente por ello, el Circuito de Madrid tiene para él un significado especial. Fue en este certamen donde sufrió la cornada que estuvo a punto de costarle la vida y donde ahora busca una especie de revancha personal. “Quiero quitarme esa espinita y poder alzarme como triunfador, que es lo que queremos todos los que participamos”, afirma. Además, considera que el campeonato supone una oportunidad ideal para mostrar su concepto del toreo ante los aficionados. “Quiero que me conozcan por mi forma de torear y por mis ganas de querer ser torero”.
El joven novillero destaca también la importancia que tienen estos circuitos para quienes están comenzando su carrera profesional. Según explica, el formato de varias rondas permite acumular experiencia y mantenerse en activo. “Si te vas clasificando, te permite seguir toreando y demostrar lo que quieres ser. Eso ayuda a que la gente te vaya conociendo y te abra puertas en otras plazas”, señala.
Preguntado por el futuro de la tauromaquia, Rollón defiende la necesidad de que sigan apareciendo jóvenes con ambición para garantizar el relevo generacional. “Como ocurre en cualquier profesión, si no hay gente joven con ganas de ocupar el puesto de los maestros, esa profesión se perdería. Nosotros, los novilleros, tenemos que seguir manteniendo esta tradición tan bonita”, sostiene.
En cuanto al nivel actual del escalafón novilleril, el madrileño no duda en destacar la gran preparación de sus compañeros. “Hay gente con muchísimas condiciones para funcionar y mandar en un futuro. Existe mucha competencia y todos tenemos muchas ganas de comernos el mundo”, asegura.
Sobre las dificultades para abrirse paso en los carteles, Rollón prefiere no buscar excusas. Entiende que las empresas apuesten por los nombres que más interés despiertan entre los aficionados y considera que la responsabilidad recae principalmente en los propios toreros. “Los empresarios quieren llenar las plazas y eso se hace poniendo a los mejores del momento. Nosotros lo que tenemos que hacer es aprovechar cada oportunidad y no dejarnos nada para llegar a ser esos mejores”.
Como no podía ser de otra manera, Las Ventas aparece entre sus grandes metas. Sin embargo, el novillero no quiere precipitarse. “Con Madrid soñamos todos. No sé si el objetivo es para esta temporada o para más adelante, pero sé que llegará si Dios quiere. Lo importante es hacer lo que está en mi mano y tener paciencia, porque a Madrid hay que llegar muy preparado”.
De cara al final de la temporada, Rollón se marca objetivos ambiciosos, aunque sin perder de vista la esencia del toreo. “Me gustaría ser uno de los novilleros punteros, haber puntuado mucho y que la gente me tenga muy en cuenta”, reconoce. Pero, por encima de los números y los resultados, pone el foco en las sensaciones. “Lo que más deseo es disfrutar y hacer disfrutar, sentir el toreo, algo que no siempre se consigue”.
Cuando piensa en cómo le gustaría ser recordado por los aficionados, la respuesta es clara. “Me encantaría que me recordaran como un novillero con ganas, con buen concepto y por haber brindado muchas faenas muy buenas”.
Tras superar uno de los momentos más duros que puede atravesar un torero, Sergio Rollón vuelve a mirar al futuro con la misma ilusión que le llevó a ponerse delante de una becerra por primera vez. Ahora, con más experiencia y la lección aprendida, el novillero madrileño busca que su nombre vuelva a sonar por sus triunfos en la plaza y no por el recuerdo de una cornada que marcó su carrera.