
La trayectoria de Álvaro Serrano ha experimentado una notable transformación en los últimos años. El novillero con picadores madrileño se ha consolidado como uno de los nombres emergentes del escalafón gracias a una evolución constante y a oportunidades que han marcado un antes y un después en su carrera
Entre ellas destaca su paso por el Circuito de Novilladas de la Comunidad de Madrid, una experiencia que el propio torero considera fundamental en su crecimiento profesional. «Gracias al Circuito tuve la suerte de darme a conocer y estar en boca del aficionado», asegura Serrano. El certamen le permitió hacer el paseíllo en 25 ocasiones, una cifra que considera decisiva para cualquier novillero. «Torear ese número de novilladas es muy importante para rodarse y prepararse al máximo», explica. Aquella oportunidad supuso un impulso definitivo para su carrera, hasta el punto de que reconoce haber pasado «de ser un desconocido a estar en la boca del aficionado».
El progreso vivido desde entonces no se limita únicamente a la repercusión mediática. El novillero destaca una evolución integral en su concepto y en sus capacidades. «Pienso que mi evolución ha sido en todos los aspectos: técnica, capacidad, valor… Ha sido un cambio muy grande desde aquel día hasta hoy», afirma.
Detrás de ese crecimiento se encuentra también el papel desempeñado por la Escuela Taurina de Navas del Rey, donde comenzó su formación. Serrano recuerda que llegó «sin saber lo que era un capote» y subraya la importancia de los maestros que contribuyeron a su aprendizaje. Entre todos ellos destaca especialmente la figura de Alberto Aguilar. «Siempre hemos tenido una relación especial y es la persona a la que sigo vinculado y con la que entreno a diario», señala.
A la hora de seguir perfeccionando su tauromaquia, Serrano mantiene una actitud abierta al aprendizaje. «Me suelo fijar en todos los toreros e intento analizar las faenas para coger cosas que me puedan valer», comenta. Entre sus referentes menciona a Morante de la Puebla, Antoñete y Roca Rey, aunque insiste en la importancia de aprender de todos aquellos que puedan aportar aspectos beneficiosos a su concepto.
En una carrera todavía en construcción, el novillero evita destacar una actuación concreta por encima de las demás. «Todas las tardes han sido importantes para mí», afirma, reflejando la importancia que concede a cada compromiso en su formación como torero.
Uno de los momentos más significativos de su trayectoria llegó con su salida a hombros en la Plaza de Las Ventas. Un sueño que logró cumplir, aunque sin perder la perspectiva. «Salir a hombros de Madrid es un sueño hecho realidad, pero con el pasado no se vive», asegura. Para Serrano, aquel éxito debe servir únicamente como estímulo para continuar avanzando. «Solo queda día tras día seguir demostrando lo que quiero llegar a ser».
Con esa misma filosofía afronta los retos venideros. El novillero asegura mantener la misma mentalidad con la que compareció en Madrid: «La conciencia tranquila de que el trabajo lo llevo hecho». A partir de ahí, considera fundamental disfrutar de la profesión elegida. «Cuando salga el toro hay que disfrutar y ser feliz de hacer lo que realmente queremos».
Si tuviera que definirse en tres palabras, Álvaro Serrano lo tiene claro: «capacidad, pureza y verdad». Tres conceptos que pretende convertir en las señas de identidad de una carrera cuyo objetivo final también tiene perfectamente marcado. «Me gustaría verme de figura del toreo, que es por lo que realmente me preparo y entreno», concluye. Un camino en el que sigue teniendo como espejos a dos de las máximas figuras del panorama actual, pero siempre formando un nuevo torero llamado Álvaro Serrano.