viernes, octubre 2, 2026 19:02

Adrián Centenera: «La del domingo es la tarde más importante de mi vida»

El próximo domingo 6 de septiembre llegará, para Adrián Centenera, una de las tardes más importantes de su trayectoria. Madrid espera y él afronta la cita con una ilusión que se refleja en los ojos de quien tiene frente a él, el escenario que en apenas 48 horas le verá cumplir un sueño. Consciente de que se encuentra ante una oportunidad que puede marcar un antes y un después. «Es la tarde más importante de mi vida».

La preparación para ese momento comienza mucho antes de pisar el ruedo. Cada vez que acudía a Madrid como aficionado, imaginaba cómo sería estar en ese mismo escenario como torero. «Cada vez que venía aquí a ver toros, me imaginaba en ese patio de cuadrillas, haciendo el paseíllo, parando el primero y obviamente, como todos los toreros, saliendo a hombros».

Ahora esa imagen está a punto de convertirse en realidad. Y por eso, cuando se le pregunta cómo afronta la tarde del domingo, la respuesta es clara: «Sobre todo la afronto con una ilusión tremenda». También lo hace con la máxima felicidad posible, porque, como explica, es aquello para lo que se ha estado preparando toda la vida. «Venir a Madrid es muy especial, y más cuando es la primera vez». Su objetivo es que, independientemente del resultado, la gente salga hablando de él. Aún así, espera que la afición venteña «pueda ver a un torero con frescura, que tiene ganas de ser alguien importante en esto, de querer mandar, y sobre todo alguien distinto, con una personalidad distinta que no la tiene nadie».

La cita de Madrid llega en una temporada que no ha sido sencilla. De hecho, será su primer festejo del año. «Yo creo que esta situación hace que las expectativas crezcan todavía más, hace que vaya todavía con más ilusión». 

Mantener la motivación durante tantos meses sin festejos no ha sido sencillo. La respuesta está en el deseo de llegar a convertirse en matador de toros y en el entorno que le ha acompañado durante todo este tiempo. «Tanto la mente como el cuerpo tienen que estar preparados durante todo el año, porque ese tren llega y uno no quiere que se le pase el tren sin haber subido». A pesar de la ambición y la relatividad con la que Adrián afronta la situación, reconoce que también ha habido momentos de dudas, «de muchísimas dudas». Sin embargo, afirma que esas dudas desaparecen cuando vuelve a ponerse delante de un toro.

Cuando las dudas aprietan, son los recuerdos de la infancia, ver toros por la calles de Arganda, la primera vez delante de una becerra, las primeras enseñanzas y alguna que otra bronca en la escuela, las que dan motivos a Centenera para seguir en el camino. Precisamente, la escuela de “El Juli”, ha sido para él, una piedra angular, no solo en su carrera profesional, sino en su vida. «Prácticamente me he criado ahí, es como mi segunda casa. Ellos me han ayudado mucho y me han formado, no sé si decir, me han formado, me han educado o me han criado, tanto como torero como persona».

Por último destaca la oportunidad tan especial que le brindaron los circuitos tanto de Madrid como de Castilla y León la temporada en la que debutó con caballos. «La verdad que los circuitos me lo han dado todo y yo creo que es de los méritos más grandes que he hecho y de las apuestas personales más fuertes que he tenido». El novillero era plenamente consciente de que aprovechar esa oportunidad podría suponer la diferencia entre seguir avanzando en su carrera, o en cambio quedarse a 0 tras el debut con picadores. «No tenía absolutamente nada y quise arriesgarlo todo, ese tren pasaba y a mí no se me podía escapar por nada del mundo».

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