viernes, octubre 2, 2026 19:02

Pedro Gómez: “El gran objetivo de esta temporada era debutar con caballos”

La temporada todavía está dando sus primeros pasos para el novillero, que reconoce haber toreado poco hasta el momento. Son cuatro las novilladas que ha matado este año, en Valdemorillo, Las Matas, Candeleda y Collado Mediano, aunque el balance que hace es positivo. «Exceptuando Valdemorillo, que a lo mejor no tuve tanta suerte, en general lo que yo creo que la gente ve es una evolución», explica. Una progresión que, a su juicio, podría haberle permitido mayores triunfos: «Si no fuera por la espada, podría haber salido a hombros todas las tardes».

Los certámenes están teniendo un papel importante en sus primeras temporadas. Para él, suponen antes que nada, una oportunidad para torear, avanzar de fase y sumar festejos. A esa posibilidad se suma la repercusión cuando los certámenes son televisados. Pedro Gómez considera que esa exposición supone un impulso añadido a la carrera de quienes participan, especialmente por el prestigio que determinados ciclos, como el Kilómetro 0, han adquirido. «El prestigio que ha cogido el certamen de cara a tener un currículum y a llamar a otros sitios, que la gente conoce el certamen, que tiene la oportunidad de verlo, pues, hombre, una importancia absoluta», afirma.

Entre todos los certámenes en los que ha participado, hay uno que ocupa un lugar especial: el Camino hacia Las Ventas del pasado año. «Al poco tiempo de entrar en la Escuela Taurina de Galapagar,  mi objetivo era ese, que me pusieran en ese certamen».

Torear en Madrid era entonces un sueño que llevaba tiempo persiguiendo. Había visto a compañeros de la escuela participar en el certamen y llegar a la final, por lo que cuando llegó su oportunidad tuvo claro que tenía que aprovecharla. «Yo tenía muy claro que fuera como fuera tenía que torear en Madrid, que tenía que conseguirlo», explica. Para lograrlo, afrontó una preparación «muy ilusionante» pero también «muy dura», con un importante sacrificio personal. «Me sacrifiqué mucho para de verdad conseguir el objetivo de torear en Madrid y al final pues dio resultado».

Aquella tarde la recuerda como «una de las tardes más bonitas de mi vida», resume sobre una jornada en la que cumplió el sueño de torear en la plaza que había imaginado desde pequeño y en la que, además, habían entrenado.  Y si hay un momento que guarda de aquella tarde por encima de los demás es precisamente uno que, normalmente, reconoce que es de los que peor lleva: el patio de cuadrillas. Allí, entre los mismos ladrillos por los que tantas veces había visto pasar a toreros, sintió que estaba viviendo algo difícil de creer. «Para mí era como estar en una nube», recuerda. La tarde, además, pasó prácticamente volando. «Era como un sueño y cuando me quise dar cuenta estaba en el hotel».

Su paso por la Escuela Taurina de Galapagar también ha sido fundamental en ese camino. La define como una escuela «pequeñita, pero en la que todo el mundo rema en la misma dirección». Dentro de ese aprendizaje, tiene un agradecimiento especial para Sebastián Ritter. «Le estoy y le estaré siempre muy agradecido», afirma. «El maestro creyó en mí desde el principio».

Su propio paso de una escuela grande, la ETCM “Yiyo”, a otra más pequeña también le ha servido como aprendizaje. Reconoce que en Madrid es donde más se torea y donde existen más oportunidades, pero también entiende que no todos los chavales terminan encontrando su sitio. En su caso, marcharse le permitió empezar prácticamente desde cero y asumir la necesidad de luchar por cada oportunidad.

Ahora, el siguiente gran objetivo ya está marcado: el debut con picadores. « Si el año pasado el objetivo era torear en Madrid, pues este año el objetivo era el debut con caballos». Lo afronta, con la misma combinación de sentimientos que ha acompañado sus últimos pasos: «Con responsabilidad, pero con ilusión».

La temporada le ha reservado además otra fecha especialmente significativa: su presencia en la feria de su pueblo, Guadarrama. Torear allí delante de su gente es, junto al debut con picadores, una de las citas que más ilusión le generan. «Todos soñamos con algún día torear frente a la gente de nuestro pueblo y tener la oportunidad, pues es muy bonito».

En ese contexto, también pone en valor el papel de los municipios de la Comunidad de Madrid en la promoción de las novilladas. Considera que la cantidad de pueblos que siguen apostando por los festejos taurinos permite a los novilleros de la región disponer de oportunidades para rodarse y buscar el salto al escalafón con picadores. Pero esas oportunidades, recuerda, hay que ganárselas. «Tengo las otras dos novilladas para dar argumentos y que me tengan que poner casi por obligación».

En cuanto a su concepto, apuesta por un toreo poderoso. «A mí me gusta un toreo poderoso, por abajo, que someta a los animales», explica. Entre sus referentes sitúa a El Juli, precisamente por ese concepto de toreo más poderoso.

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